¿Cuáles son las señales que me indican que debo ir a terapia?

Realmente no existe una norma clara que nos indique cuándo es el momento para iniciar un proceso terapéutico, ya que cada individuo tiene unas características que lo hacen único y los problemas nos afectan de manera diferente a cada persona.

Una clave que puede ayudarte sería cuando te das cuenta de que uno o varios problemas bloquean y dificultan tu vida cotidiana y tienes sensaciones desagradables, malestar o preocupación que te impiden disfrutar los buenos momentos que vives.

Los problemas por los que acudir a psicoterapia pueden ser muy dispares: depresión, ansiedad, enfados recurrentes, enfermedades crónicas que interfieren en el bienestar emocional/físico, problemas puntuales que no se sabe gestionar (divorcio, partida de los hijos, duelo por la muerte de algún familiar, pérdida del empleo…) o incluso el padecimiento de enfermedades mentales más graves e incapacitantes (esquizofrenia, trastorno bipolar, etc.).

Según la Asociación Americana de Psiquiatría (American Psychological Asociation, APA), estas son algunas de las señales que te indican que deberías acudir a terapia:

  • Tener un sentimiento de desamparo y tristeza abrumador y prolongado.
  • Los problemas no se solucionan a pesar de los esfuerzos y de la ayuda de familiares y amigos.
  • Dificultad para concentrarse en las tareas cotidianas.
  • Preocupación excesiva, esperar lo peor o estar constantemente nervioso.
  • Acciones como el consumo de drogas o la agresividad excesiva, le están haciendo daño a ti o a otras personas.

Otras señales que pueden servirnos son:

  • Falta de control en los acontecimientos diarios.
  • Somatización (dolores físicos) o ataque se ansiedad (presión en el pecho, aceleración del ritmo cardiaco, hiperventilación, respiración acelerada, sudoración…).
  • Desbordamiento emocional (llantos, rabia, angustia, impotencia desesperanza…)
  • Encontrarse en una situación límite que no sabe cómo resolver o no tiene fuerza para afrontar (problemas con los hijos, con el trabajo…).
  • Incapacidad para analizar las cosas con objetividad y actuar de manera inteligente.
  • Pensamientos negativos recurrentes y catastrofistas (“todo en la vida me sale fatal”), obsesiones, etc.
  • Desear que la vida se acabe porque no le encuentra el sentido.
  • Piensas que todo el mundo está en tu contra.
  • Dificultades para descansar, conciliar el sueño, desconectar, comer adecuadamente.

Realmente no es necesario estar en una situación extrema para pedir ayuda profesional, solamente con sentir que no sabe cómo afrontar la situación que se está viviendo es aconsejable recibir tratamiento.

 

Deja un comentario