La psicoterapia es el tratamiento que tiene como objetivo el cambio de pensamientos, sentimientos y conductas. Se lleva a cabo entre un profesional con la formación y las habilidades necesarias para facilitar el cambio psicológico, y el paciente/cliente que requiere la ayuda para aliviar los síntomas que le producen un grado de sufrimiento importante.
Puede que muchos de vosotros no hayáis ido nunca a un psicólogo y es posible que tengáis dudas sobre en qué consiste el PROCESO TERAPÉUTICO. Aquí os lanzo algunas cuestiones importantes:
- ELEGIR PROFESIONAL: En primer lugar, antes de decidir ir a un psicólogo, es necesario que conozcas que dentro de la psicología hay distintas teorías o abordajes terapéuticos: Psicoanálisis, Terapia Cognitivo Conductual, Terapia Sistémica, EMDR1, Terapia Breve Estratégica, etc. Por ello es importante que previamente te informes del tipo de modelo de tratamiento que tiene el psicólogo al que quieres acudir porque así sabrás un poco en qué va a consistir la terapia, a qué aspectos dan más importancia, etc.
- ALIANZA TERAPÉUTICA: Una vez te hayas decidido a ir y haber elegido el psicólogo al que acudir, lo que sucederá en la primera consulta es que el terapeuta te preguntará cuál es tu problema, qué te ha llevado hasta ahí e intentará conocerte un poco mejor. A partir de ahí en adelante se trabajará la “Alianza Terapéutica” o “Rapport positivo”, es decir, un vínculo de confianza y comodidad en el que el paciente se tiene que sentir comprendido y escuchado y un entorno seguro. Si esto no sucede, no significa que el terapeuta sea un mal psicólogo, quiere decir que, como en todas las relaciones humanas, tiene que haber cierto “feeling” para que de ahí se pueda producir un proceso constructivo para el paciente.
- EVALUACIÓN: Cómo se lleve a cabo esta fase va a depender en gran medida del tipo de abordaje del terapeuta. Es posible que te pase test, cuestionarios, registros para cumplimentar en casa o incluso nada de eso. El objetivo de esta fase es conocerte en profundidad y determinar qué te está pasando, cuáles son tus problemas, necesidades, etc. A partir de esta fase se diseñará todo el proceso de intervención y los objetivos de la misma.
- OBJETIVOS TERAPÉUTICOS: Se establecen conjuntamente entre paciente y terapeuta. Es decir, el paciente acude a consulta con ciertas demandas (ejemplo: manejar el estrés, disminuir la ansiedad…), pero probablemente el psicólogo, que te habrá conocido en profundidad tras la evaluación, puede sugerir otros objetivos que también sea recomendable trabajar. Los objetivos pueden ir modificándose durante toda la terapia ya que pueden surgir nuevas situaciones o se detecten nuevas necesidades. No es un proceso estático ni fijo.
- INTERVENCIÓN: La terapia en sí también va a depender mucho del modelo teórico que tenga el psicólogo (por ejemplo, un psicólogo cognitivo conductual va a trabajar mucho la identificación y modificación de pensamientos negativos que te hacen daño; el psicoanálisis se va dedicar a realizar un análisis mucho más profundo y más largo en el tiempo…). En cualquier caso, lo que se utilizará será una serie de recursos, técnicas y dinámicas que te ayuden a conseguir tus objetivos. Es importante que si alguna de estas técnicas no te gusta o no te sientes cómodo realizándola tengas confianza para decirlo, ya que el terapeuta será flexible para ti y podrá modificarla.
- EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LA TERAPIA: La familia o pareja del paciente tienen un papel importante y pueden estar involucrados en la terapia de alguna manera, siempre y cuando el paciente quiera. Esta duda se plantea mucho en el caso de niños y adolescentes donde es fundamental el trabajo con la familia. Por ejemplo, pueden servir como “Co-terapeutas” ya que se les van a enseñar técnicas para manejar el problema (ejemplo, rabietas o agresiones de los niños) y darles información y apoyo sobre los problemas que presenta su familiar. En el caso de los adultos, cuando es la propia persona quien demanda la ayuda, por lo general, no se suele involucrar a los adultos, SALVO en problemas más grave como pueden ser las adicciones (la familia debe supervisar, apoyar, controlar el dinero…), trastornos alimentarios, etc. Y es obvio que en las terapias de pareja está implícito que acudan los dos miembros, aunque puede que haya sesiones individuales.
- MIEDO A SER JUZGADOS: En la terapia se sacan aspectos muy personales y vivencias que nos resultan avergonzantes o humillantes y pensamos que el terapeuta nos puede juzgar. Pero nada más lejos de la realidad, ya que un psicólogo debe ser una persona muy respetuosa y neutral que nunca entrará a juzgar nada de lo que le cuentes. Además el código deontológico recoge el respeto a la confidencialidad como uno de los aspectos esenciales en terapia.
- TECHO TERAPÉUTICO: Esto significa que tanto el paciente como el psicólogo pueden tener la vivencia de que se ha llegado un punto en el que no se avanza. Puede ser una situación habitual. En cualquier caso no quiere decir que el terapeuta sea un mal psicólogo ni que el paciente no esté cumpliendo con su parte del proceso, con sus objetivos o tareas; si no que se ha estancado la terapia. Si el paciente todavía no ha alcanzado sus objetivos o no está lo suficientemente recuperado para darle el alta, lo que se hace es derivarlo a otro profesional para que continúe el proceso de terapia con otro psicólogo.
Nota 1: EMDR = Eye Movement Desensibilization and Reprocessing. Reprocesamiento y Desensibilización a través del movimiento de los ojos.
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