AUTOCOMPASIÓN

Fácilmente este poema podría confundirse con un intento de buscar la autoestima perdida tras una ruptura amorosa. Cada persona se identificará y proyectará en él distintas necesidades y deseos.

Pero de lo que yo vengo a reflejar con él y de lo que quiero hablaros es de AUTOCOMPASIÓN.

La autocompasión supone tratarse a sí mismo con gentileza, reconociendo las propias luchas internas como parte de la experiencia de todos los seres humanos y sostener los pensamientos y sentimientos dolorosos con atención consciente.

Es decir, al hacernos conscientes, momento a momento, de que estamos luchando con sentimientos de inadecuación, emociones dolorosas, etc., esta capacidad nos permite responder con comprensión, acogiendo toda nuestra experiencia sin dureza y poniéndonos frente a nuestro propio espejo con amabilidad.

También implica ser comprensivos y bondadosos con los demás cuando comenten errores, en lugar de juzgarlos severamente, tomando consciencia de que el fracaso, los errores o el sufrimiento forma parte de aquello que nos hace humanos a todos. Con lo cual, también promueve esa actitud hacia nosotros mismo cuando atravesamos momentos complicados o cuando notamos que hay cosas que no nos gustan de nosotros.

Así, pudiera parecer algo similar a la autoestima (valoración que hacemos de nosotros mismos), pero no lo es. Está claro que un déficit en la misma conduce a problemas emocionales graves, pero un exceso también puede ser contraproducente. Es decir, en las sociedades occidentales, la autoestima está sobrevalorada, con lo cual hay que generar una visión más realista de uno mismo. Muchas veces las estrategias que se utilizan para aumentar la autoestima supone la lucha contra estos pensamientos negativos sobre nosotros mismos, lo que da lugar a entrar en un proceso de juzgarnos y sentenciarnos a nosotros mismo, a los pensamientos y a nuestra experiencia…es decir cada vez que se lucha contra todo eso, el nudo se aprieta aún más.

Es por eso, que desde la autocompasión, no nos evaluamos ni nos juzgamos, nos respetamos y acogemos nuestras faltas, podemos recuperarnos mejor emocionalmente, generamos conceptos de nosotros mismos más precisos y nos relacionamos con los demás de forma más amable.

Os comparto un poema que refleja a la perfección todo esto:

Amar después de amar

Vendrá un tiempo

en el que, jubiloso

saldrás a recibirte a ti mismo

en tu propia puerta, en tu propio espejo

y ambos sonreiréis ante la acogida del otro,

y dirás, siéntate aquí. Come.

Volverás a amar al desconocido que eras tú.

Sirve vino. Sirve pan. Devuelve tu corazón

Al corazón, al desconocido que te ha amado

toda tu vida, a quien ignoraste

por otro, a quien te conoce de memoria.

Retira las cartas de amor del escritorio,

las fotografías, las notas desesperadas,

desprende tu imagen del espejo.

Siéntate. Celebra tu vida.

SI OS HA GUSTADO, QUE NO SE OS OLVIDE COMPARTIR! 

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